19/2/14

No Se Mira Por TV


En la cancha y en el recital, las personas simulan ser el mar. Y al igual que la corriente que mueve el agua, con una energía unánime, se contagia el animo de fiesta y jolgorio. Se alienta y se grita a la banda, a la camiseta sagrada, a los jugadores o a la guitarra.

Presentan ciertas diferencias. El comportamiento marítimo de la cancha muestra olas de gente que estallan cuando la pelota se acerca al arco o cuando las canciones provocan avalanchas. El salto de todos los hinchas a la vez en la cancha y sus mareas hace sentir en mi corazón el ruido del agua pegando contra las piedras. Y un escalofrío recorre el cuerpo cada vez que el bombo retumba desde la popular.

Por otra lado, el recital es un mar mucho mas turbulento, sucio y violento. En el centro se forma un remolino, que absorbe y escupe gente. Hay quien se pone a nadar por encima del publico y quien se tira hacia los humanos hechos agua. El sudor y la sangre del pogo flota en el aire. Te falta, cada tanto, aire en los pulmones dada la fuerte presión de los cuerpos empujándose y encontrándose.

Y que todos los que van a la cancha a mirar un partido o los que vayan al recital a simplemente escuchar una banda, que a un costado se queden. Al fútbol y al rock se lo disfruta haciéndole fiesta. Para quedarse mirándolo quieto, ya se ha inventado la caja boba.

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