15/2/14

De Silencios y Palabras


Las palabras fluyen menos cuando te concentras en decir algo elegantemente, en vez de concentrarse en lo que tenes que decir. Porque a la palabra la inspiran, al fin de acabo, las ideas. Y sin ideas, no seriamos mas que animales que viven de instinto. ¿Que diablos importa lo que se diga que significan esas palabras?

Un "te-quiero" podría sonar a un "te-amo", un "te-odio" puede sonar a un "no-te-puedo-amar-mas", y la falta de palabras puede (y casi siempre, así es) significar que la idea flota en el aire y no hace falta ponerle la palabra identificadora. El silencio demoledor que hace obvio todo.

Los silencios nos inspiran a pensar que las palabras están de mas. Las miradas delatan el aburrimiento, la incomodidad y el mal humor. O, en casos mas felices, evidencian la comodidad de verse bien a los ojos. Prueba irrefutable de algunas sensaciones tan incomprobables como el enamoramiento o el embobamiento total.

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