31/1/12

No Me Des La Mano (X)

No me gusta esa forma de saludar tuya. No te conozco, ni estoy interesado en hacerlo ¿Porque entonces me saludas como si vos fueras mi mejor amigo?

Sos de esos que tienen 100 amigos, pero ninguno sabe quien sos. Pobres seres humanos ustedes, condenados a hablar todas las noches de cuentos tragos tomaron, cuanto vomitaron y nunca decir lo llorado o lo amado.

Los solos, que de tan acompañados, mas solos son. Los que tantas caras tienen y que ninguna les pertenece. Malditos por ser los adaptables a cualquier otro tonto igual que ellos.

11 (La Carta) (X)


Le debo una carta que le diga todo lo que siento, en una pagina, o media. Quizás dos. Una carta maestra. Un As o un ancho que no sea falso.

Bajo mi manga solo tengo cuatro pulseras de Racing, y un corazón, dibujado para ella con una lapicera. No tengo ni tanto, ni truco. No me se las señas y pareciera que no estoy hecho para este juego mentiroso.

Pero los dos jugamos mal. Los dos somos sinceros. Porque yo soy cuatro de copas. Y, ademas, acá se sigue jugando. Y ella me va a matar. Porque todo en ella lo hace.

Me guiña el ojo, se muerde el labio y, a pesar que yo todavía no entiendo lo que querrá decir, amo todo lo que ella me hace.

Cielo, Viento y Mar

Verdad, no soy yo quien cambio mi situación. Fue ella, fue el mar, fue toda la maldad de las olas furiosas en la tormenta. Fue el escenario el que cambio, pero el actor de mi obra sigo siendo yo, sin haber hecho merito por seguir conformando el elenco.

El viento ruge y la arena vuela. Todo ataca y ella defiende. Caminamos dejando nuestras huellas. El sol parte mi cuerpo en dos. Las huellas nos muestra un camino alternativo. Uno que ya conocemos. Podemos volver atrás...

Ni siquiera contemplamos tal posibilidad.

Imágenes del Apocalipsis /3

Toda luz se fue y lo que quedo en el cielo fue la oscuridad de las noches sin estrellas ni luna.  A veces, un rayo rasga la tierra para anunciar otra tormenta de fuego. Las cosas se fueron complicando desde que los víveres escasean en las bodegas abandonadas. Ningún pedazo de tierra es fértil, ningún animal sigue siendo comestible.

El cemento de la gran ciudad, convertido en el gran escombro del Río de La Plata. En el pasado, el Río era conocido por ser el Mar Dulce, debido al ancho del mismo. Los humanos sobrevivientes al desastre ambiental colocaron un cartel en la ribera: "Tenga usted un placentero viaje, cuando navegue por las aguas del Mar de Mierda"

Pocos fuimos los que vimos el cartel. La mayoría no estaba cuando lo colocaron. Ahora ya nadie va por esa zona, dado las supersticiones locales. Se dice que si inhalas muy profundo, cerca de las costas del Mar de Mierda, el olor te pudrirá el organismo y atacara tu corazón para transformar, a cualquiera que cometa esta locura, en uno de nuestros aterradores y malditos antepasados.